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Finnie Walsh – Steven Galloway

Título: Finnie Walsh

Título original: Finnie Walsh

Autor: Steven Galloway (1975 – )

Año: 2000

Traductor: Manuel Manzano Gómez

Editorial: El Aleph

Páginas: 183

 

Valoración: 5 /10

 

La todavía tierna amistad entre Paul Woodward y Finnie Walsh queda marcada por un grave accidente laboral que deja al padre de Paul incapacitado para seguir trabajando. Los chavales, que entonces tienen siete años, se sienten responsables de lo sucedido, y ese peso condicionará sus vidas, especialmente la de Finnie.

Es esta una de esas historias en las que conocemos y seguimos al personaje principal a través de la mirada reverente de su mejor amigo. En este caso es Paul Woodward quien nos cuenta la historia de Finnie Walsh. Huérfano de madre, e hijo del hombre más rico de la ciudad, Finnie desprecia cualquier indicio de ostentación, y se pasa el día con la humilde familia de su amigo. De hecho, parece entender al padre y a las hermanas de Paul mucho mejor que el propio Paul.

La ópera prima de Steven Galloway, del que ya se publicó en España El violonchelista de Sarajevo, se sitúa a mitad camino entre las películas más familiares de Rob Reiner y las de equipos deportivos juveniles que suelen poner en televisión a media tarde: es ligera, amena y bienintencionada, lo que no está mal; pero también excesivamente blanda y hueca. Galloway dota a todos sus personajes de algún rasgo peculiar: Bob Woodward, a raíz del accidente, se convierte en un hombre excéntrico que se pasa las horas en el porche leyendo todos los números de la National Geographic desde la creación de la revista; Pal, su vecino, anda desesperado porque alguien le roba una y otra vez, durante años, el brazo ortopédico; Louise, la hermana mayor de Paul, se muestra introvertida y poco sociable con todo el mundo menos con Finnie; y Sarah, la menor, es una niña rara que tiene premoniciones y va a todas partes con un chaleco salvavidas porque cree que morirá ahogada. Pero esto no les da profundidad. Como mucho, le sirve a Galloway para trazar en el argumento algunos caminos secundarios que, en general, acaba resolviendo de un modo poco original.

En mi opinión, esta novela habría hecho mejor papel en una colección de literatura juvenil. Y conste que esto es lo menos negativo que he dicho hasta ahora. Hay libros estupendos en las colecciones juveniles (véase Hoyos, de Louis Sachar, p.ej.) pero eso no significa que convenga sacarlos de esa «sección». En primer lugar, porque los chavales no accederían tan fácilmente a ellos (aunque cabe la posibilidad de hacer dos ediciones distintas); y en segundo, porque cuando un adulto se anima a leer algo clasificado como «literatura juvenil», está predispuesto a aceptar ciertas cosas, y de ese modo es menos probable que se sienta decepcionado con un libro como Finnie Walsh.

Cuerpo – Harry Crews

Título: Cuerpo

Título original: Body

Autor: Harry Crews (1935 – )

Año: 1990

Traductor: Javier Lucini

Editorial: Acuarela y Antonio Machado

Páginas: 340

 

Valoración: 5 /10

 

Los caminos de Dorothy Turnipseed (una chica de Waycross, Georgia, que desea alejarse de Waycross, Georgia) y Russell «Músculo» Morgan (un culturista retirado de la competición que se dedica a preparar a otros) se encuentran el día que ella entra buscando trabajo en el gimnasio que él regenta, «El Emporio del Dolor». Russell la contrata sin prestarle demasiada atención, pero al cabo de unos días la saca de la oficina y la pone a entrenar con los demás porque considera que tiene una estructura ósea excelente: «Huesos como los tuyos aparecen una vez cada década, más o menos», le dice. «¿Quieres llegar a ser una campeona mundial? ¿Una auténtica campeona?».

Dos años después (momento en el que se sitúa el inicio de la novela; no crean que les he destripado nada), Dorothy, que ahora se hace llamar Shereel Dupont, y Russell están alojados en el hotel Blue Flamingo de Miami Beach, donde va a tener lugar el certamen para elegir a la nueva Miss Cosmos. Shereel es una de las dos grandes favoritas para hacerse con el título y Russell va a encargarse de que todo vaya como la seda en las horas previas al gran momento. Pero ninguno de los dos cuenta con la familia de Dorothy. «Un puto batallón de Turnipseed» irrumpe en el Blue Flamingo como salido de otro mundo (del sur de Georgia, concretamente), y Russell va a tener que hacer malabarismos para evitar que dos años de esfuerzo se vayan al traste en pocas horas.

He empezado diciendo que el camino de Dorothy se encontró con el de Russell, pero sería más correcto decir que se unieron para regalarse el uno al otro algo por lo que luchar; uno de eso objetivos que le dan sentido a toda una vida. Porque se entiende que lograr el título de Miss Cosmos sería un momento cumbre tanto en la vida de Shereel como en la de Russell.

Todo este asunto de tener un objetivo (el que sea) en la vida está muy bien, pero lo más interesante de Cuerpo es que hasta la página 130, más o menos, disfrutamos de una comedia ágil y bastante entretenida, con buenos diálogos y una especie extraña (los Turnipseed) causando estragos en un hábitat que no comprenden (el Blue Flamingo y el mundo del culturismo), con las situaciones hilarantes que esto conlleva. Es una lástima que, a partir de ahí, la narración se empantane en un par de capítulos protagonizados por Earline (hermana de Dorothy) y Bill Bateman (uno de los competidores); dos capítulos excesivamente largos y de un erotismo tosco (acorde con los protagonistas, claro está) que a algunos les parecerán muy originales; a mí me han aburrido y creo que ralentizan la historia, hasta el punto de que ya no vuelve a recuperar el ritmo del principio. Una lástima, insisto.